Vinos de Jumilla

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Vinos de Jumilla

Los amantes de los sabores y olores intensos encuentran en los vinos de Jumilla, aquel gusto por lo tradicional que muchos consumidores ya han olvidado.

Gran carácter y fuerte personalidad

El paladar del bebebor de hoy en día, está acostumbrado a sabores muy similares unos de otros. En los vinos de Jumilla, tanto el sabor como el aroma nos traslada a otra época en la que el vino todavía era de elaboración artesanal. Son caldos de gran carácter y fuerte personalidad.

La D.O. Jumilla abarca una amplia extensión (más de 50.000 hectáreas) del sureste español, situada entre las provincias de Albacete y Murcia y comprendiendo siete términos municipales en total: Montealegre del Castillo, Fuente Alamo, Ontur, Albatana, Tobarra y Hellín (en Albacete) y por supuesto Jumilla, una localidad situada en la región de Murcia.

La reglamentación actual del Consejo Regulador de ésta denominación permite la utilización en la elaboración de estos vinos de las variedades merseguera, airén, viura o macabeo y la pedrojimenez en el caso de los vinos blancos y la garnacha, cencibel y monastrell para los tintos. Pero sin duda alguna, es esta última variedad de uva, la monastrell, la que está considerada en estas tierras como la reina, dedicándose gran parte del terreno de cultivo a su producción, más del 87% del viñedo.

Actualmente también se están introduciendo variedades extranjeras como la Cabernet Sauvignon, Syrah y Merlot, pero todavía no están acogidas por el Consejo.

Las graduaciones son altas

Se trata de una zona caracterizada por vinos fuertes y corpulentos, aunque actualmente son mucho más ligeros que en otras épocas. Las graduaciones son altas; los blancos pueden llegar todavía a los 15º y los rosados y los tintos a los 17º. La mayoría de los vinos se comercializan como jóvenes, aunque cada vez más se van elaborando una mayor cantidad de crianzas.

Los jóvenes de Jumilla, con una graduación entre los 12º y 14º, se elaboran a partir de la monastrell, y son perfectos para acompañarlos de carnes, asados, y caza en general. Existen también los vinos dulces tintos, muy populares en la zona y los rosados, de gran calidad y con una graduación media de 12º. Por ultimo los blancos, caracterizados por su color pajizo dorado, completan la oferta de los vinos de Jumilla.

La vid es el cultivo principal de la zona desde tiempos inmemoriales, y en estas regiones la variedad monastrell ha encontrado el lugar perfecto para su desarrollo. Aunque las condiciones del terreno y la climatología, puedan parecer adversas, tanto el suelo cretáceo, como la escasa lluvia… contribuyen de gran manera a que la uva desarrolle sus máximas características de color y sabor. Desde que los romanos obtuvieron la victoria contra los cartagineses, la vid ya se cultivaba en la región y estaba considerada como el principal cultivo.

Ni los musulmanes, pocos amigos de las bebidas alcohólicas, consiguieron arrancar las cepas, ni siquiera la plaga de la filoxera pudo extinguir los viñedos. Afortunadamente, Jumilla fue una de las regiones menos afectada por esta plaga que arrasó con los viñedos de gran parte de Francia en el siglo XX y aún hoy en día existen viñedos con cepas de la originaria monastrell.

A partir del siglo XX, la actividad viticultora siguió creciendo y los mercados extranjeros eran considerados como el principal mercado. Allí se destinaban estos caldos para mezclarlos con otros vinos, adquiriendo los más ligeros más color y potencia. La plaga sin embargo, llegó a España con casi 100 años de retraso y fue entonces cuando se notaron las consecuencias; la producción bajo de 1989 a 1993 de 67 millones de litros a sólo 18 millones.

A pesar de todo, los viticultores decidieron continuar cultivando la monastrell y al mismo tiempo comenzar a añadir una pequeña proporción de variedades francesas, que aunque actualmente el Consejo Regulador no considera aceptadas, han contribuido a mejorar la calidad de los vinos.

Por aquel entonces, el comercio se sustentaba en los vinos fuertes, los llamados de doble pasta (elaborados con el doble de materias sólidas de la uva), vendiéndose a granel y destinándose a las mezclas con otros caldos. No obstante, la demanda de estos caldos actualmente ha disminuido considerablemente y los que se elaboran ahora con mucho más finos y ligeros. Sin embargo, muchos cuentan con un alto grado alcohólico y gracias a ello han ganado grandes adeptos en España.

Sistema de maceraciones cortas

La elaboración de estos caldos se realiza utilizando el sistema de maceraciones cortas, debido a la gran pigmentación que posee la monastrell y a las altas temperaturas de fermentación que se alcanzan. La crianza tiene lugar en barricas de roble, sin embargo, se procura que el contacto con la madera se procura que sea corto, pues en muy poco tiempo se extraen de la madera el aroma y los taninos.

Sin embargo, existen métodos de fabricación más modernos gracias a los cuales la variedad monastrell da lugar a excelentes vinos, ya sean jóvenes o crianzas. Bodegas como Julia Roch e Hijos, Bodegas y Viñedos Agapito Rico y Bodegas Señorío de Condestable son algunas de las empresas más importantes de la zona en la elaboración de estos vinos.

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