Vinos de Castilla la Mancha

Castilla la Mancha Vino DO

La Denominación de Origen La Mancha es, con sus más de 190 mil hectáreas, la zona de producción más extensa del mundo en la cual se cultivan una gran variedad de uvas y se elaboran vinos de todo tipo, tintos, blancos, rosados y hasta espumosos.

La denominación de Origen La Mancha esta situada en la meseta central y engloba 182 municipios, de los cuales 12 son de la provincia de Albacete, 58 de Ciudad Real, 66 de Cuenca y 46 de Toledo, situados entre los ríos Tajo, Guadiana y Júcar. Con una altitud de 700 metros sobre el nivel del mar, La Mancha tiene un clima continental extremado con inviernos muy fríos y veranos calurosos.

La pluviometría es escasa, se sitúa alrededor de 400 mm por año, con frecuentes épocas de sequía. Todos estos factores hacen de La Mancha una zona ideal para el cultivo de vid ya que pese a que el rendimiento por hectárea de viñedo no es muy alto, la calidad de los frutos, el ciclo de maduración y la salud de sus vides son excelentes.

Su origen se remonta a la época romana

Aunque la formación de su Consejo Regulador es de 1976, el origen de la vid y de los vinos de La Mancha es mucho más antiguo. Parece ser que dicho origen se remonta, a la época romana, momento en el que ya el hispano-romano Colmuela hace una detallada descripción de los vinos de la región centro de Hispania. Posteriormente, durante la época musulmana, pese a la prohibición de consumir vino, la elaboración de caldos continuó siendo importante, aunque no fue hasta después de la Reconquista cuando conoce su gran expansión.

De hecho, parece ser que el nombre de La Mancha procede de esa época ya que en Árabe “Mantxa” significaba tierra seca, otros afirman sin embargo, que el nombre viene de la contracción de la frase “la más ancha”, sea cual sea el origen lo cierto es que ambos significados serían igual de validos para describir esta región.

Años más tarde, en la época medieval, al igual que en otras regiones vitivinícolas del mundo, fueron las órdenes religiosas las que continuaron con la tradición de elaborar vinos. El vino manchego es mencionado en numerosas obras literarias, como en “Cena Jocosa” de Baltasar de Alcázar y sobre todo en el Quijote dónde las citas y referencia a los vinos manchegos son frecuentes.

Época de expansión

El establecimiento de Madrid como capital de los reinos de España en 1561 así como la construcción del ferrocarril en 1855 fueron momentos en los que los vinos de La Mancha conocieron una gran expansión. Pero sin duda son las décadas de los 40 y 50 del siglo XX, cuando la zona conoce un gran desarrollo, se empieza a cultivar de forma masiva y se crean numerosas cooperativas vinícolas que hoy en día siguen siendo la principal actividad económica de la zona.

Los vinos de La Mancha, durante los años 50, se vendían de forma habitual a granel y eran comprados por otras denominaciones. No es hasta 1976, año en el que se creó la Denominación de Origen la Mancha con sede en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), cuya misión principal ha sido dignificar el vino manchego buscando la mayor calidad y promoción, cuando los vinos de La Mancha han alcanzando una calidad y una fama que nada tiene que ver con la de hace cincuenta años.

Tipos de vinos de la Mancha

Las variedades de uva autorizadas por la Denominación de Origen La Mancha, dentro de las blancas son la Airen (variedad predominante), Viura, Chardonay, Sauvignon Blanc y Pardilla, entre las variedades tintas están la Cencibel (variedad principal), Garnacha, Moravia, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah. Con estas uvas se elaboran predominantemente vinos blancos, y tintos cuya producción va adquiriendo cada vez mayor importancia. Por el contrario los rosados y espumosos se elaboran en menor medida.

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Los blancos, tradicionales y jóvenes, elaborados con la variedad Airen son, por lo general, vinos francos, ligeros, de color amarillo pálido con reflejos verdosos y acidez moderada. Su graduación suele estar entre los 11 y 13º. Se recomiendan para acompañar mariscos, pescados y quesos frescos.

Los tintos van adquiriendo poco a poco mayor importancia y peso dentro de La Mancha, se elaboran principalmente con la variedad Cencibel, aunque se están empezando también a elaborar con otras variedades obteniendo resultados óptimos de calidad.

Estos pueden ser crianzas (dos años de envejecimiento), tradicionales (similar al de crianza aunque su conservación se realiza en depósitos o tinajas), reservas (un año de roble y dos en botella) y grandes reservas (dos años en roble y tres en botella). Por lo general se trata de vinos de color rubí, aroma afrutado y ligeros en boca. Su graduación alcohólica se sitúa entre los 11, 5 y 13º y combinan perfectamente con pesados y carnes así como con quesos curados.

Los vinos rosados, se producen en menor cantidad que los dos anteriores. Son de color brillantes y vivos, afrutado y ligeros en boca. Su graduación alcohólica se sitúa entre los 11 y los 13º. Son ideales para acompañar mariscos, pescados y quesos frescos.

Los vinos manchegos, representan el 30% del total del vino producido en España. Su calidad así como sus características se han ido adaptando a los gustos y las tendencias del mercado actual. Poseen una óptima relación calidad-precio que les hace muy competitivos en el mercado nacional así como en el internacional, dónde su exportación, especialmente a Francia y Reino Unido, es cada vez mayor.

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