Vinos de Alicante

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Los Vinos de Alicante

Las tierras alicantinas y la bondad del clima son responsables de unos vinos blancos, rosados y tintos de rico aroma, ligereza y personalidad. De entre todos ellos destaca el histórico Fondillón, un vino único.

Bien es sabido que fueron los fenicios quienes introdujeron la vid en toda la cuenca mediterránea española muchos siglos antes de Cristo, si bien fue bajo la gestión romana cuando la industria vinícola de todas estas regiones tomó forma. Numerosos restos arqueológicos corroboran la existencia de terrenos y villas dedicadas en exclusiva al cultivo de la vid y a la producción de vino, pero hay que esperar hasta el siglo XVI para encontrar fuentes documentales que muestran la dedicación vitivinícola de la cuenca alicantina.

Zonas de producción

Ya entonces la producción se centraba (al igual que hoy en día) en dos comarcas plenamente diferenciadas. Una es la subzona de Alicante, que ocupa la parte alta de la provincia y la cuenca alta y media del río Vinalopó, y otra, la subzona de La Marina, que ocupa los terrenos situados en las zonas altas y litorales, adentrándose casi en el mar. Los vinos blancos, rosados y tintos de estas comarcas de inviernos fríos y cortos y veranos muy cálidos, viven un importante auge en los siglos XVII y XVIII, llegando a extenderse su comercio a muchos lugares de Europa.

Un tratado de producción y comercio prioritario con Francia ayudó a acrecentar la fama y la producción de los vinos de Alicante durante el siglo XIX, si bien, una vez finalizado este acuerdo y ya dentro del siglo XX, toda la producción alicantina sufrió una importante depresión. Muchas explotaciones tuvieron que paralizar la producción y emprender una profunda reforma de su industria.

Cambios

En muchas comarcas aún resulta reciente este cambio de mentalidad productiva, por lo que todavía no es un hecho constatado en la actividad masiva, sin embargo se aprecia la labor emprendedora y progresista de muchos bodegueros que han introducido nuevas formas de hacer vino. Unos cambios que se aprecian especialmente en la zona de La Marina y afectan sobre todo a la forma de conducción de los viñedos, y a la tecnología de elaboración del vino en la que se han introducido nuevos elementos como el frío y el acero inoxidable.

En la zona del Vinalopó, la evolución es más notable en los procesos y elaboración de los tintos jóvenes y ligeros. En ésta ribera casi el ochenta por ciento de la producción se dedica a la variedad Monastrell, que da vinos tintos. El resto pertenecen a las variedades blancas Forcallat y Merseguera, entre otras.

En la zona de producción de La Marina, al norte de la provincia, con un predominio de la variedad Moscatel, se elabora una de las mistelas más acreditadas de España. Ambas subzonas tienen suelo calizo, de textura arenosa, y por tanto de fertilidad reducida, que unido a lo caprichoso del clima, obliga a realizar producciones muy bajas y controladas.

Tipos de vinos

Precisamente como consecuencia del particular clima de la provincia de Alicante, con muchas horas de sol en determinados parajes, se obtienen vinos de alta graduación alcohólica perfectos para un envejecimiento noble. De éste resultan vinos dulces y generosos, de los que el más popular es el Fondillón. Un vino que se obtiene tradicionalmente de las uvas garnacha y Alicante “asoleadas” sobre cañizos, antes de ser pisadas y criado luego en toneles.

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Hoy, con tecnología algo más moderna y hecho de la variedad monastrell, sigue siendo un vino mítico y excelente que, según la normativa, debe envejecer al menos ocho años en toneles de roble, de los que sólo se puede sacar cada año un máximo de la octava parte. Se obtiene así un vino generoso, con casi 18ª de aroma fino y penetrante y gusto carnoso, sobrio y solemne.

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