Roscon de reyes, mucho mas que un bollo

roscon de reyes

Pocas fiestas hay en el año envueltas en significaciones tan contradictorias como la de los Reyes Magos. Si bien es cierto que los niños viven con ella la noche más hermosa, en la que se suelen hacer realidad sus más ambiciosos sueños, para muchos también significa que llegan a término unas fechas gozosas y que se inicia un periodo abrupto, frío y largo.

Aunque es hora de muchos tipos de dulces, la estrella es el roscón de Reyes, una receta singular que sólo aparece una vez al año. En algunas zonas denominado tortel, se trata de un dulce simbólico cuya mayor sorpresa es que quien encuentra su “sorpresa” o “haba” tendrá garantizada ventura durante los siguientes meses.

En los primeros tiempos debió tratarse efectivamente de un haba seca, luego sustituida por una moneda o por una figurita de porcelana, vidrio y finalmente de plástico, pero que siempre despertó una gran expectación. Lo importante no es el hallazgo en sí, sino la suerte y ventura que parece prometer a quien lo encuentra. Néstor Luján habla incluso de que, según la tradición griega, quien lo encuentra se reviste de una “efímera realeza”.

Ingredientes

Al margen de ella, la receta del roscón es bien simple: harina, mantequilla, azúcar molido, levadura, huevos, algo de sal, algo de naranja y limón y algunas frutas confitadas. Suele tener forma de corona con los confites a la manera de piedras preciosas.

El roscón puede rematar un buen menú de Reyes, ese almuerzo lleno de nostalgia, y también protagonizar un desayuno o una merienda. En el clásico cotillón de la noche de Reyes, donde se baila y se canta como final de las fiestas, tampoco falta el roscón. Una de sus grandes virtudes es que compagina también sin problemas con otras delicias que también han vivido durante estas dos últimas semanas su momento estelar.

Por ejemplo, el turrón, el mazapán, los mantecados o los polvorones que, al igual que el propio roscón, se pueden acompañar con vinos dulces del tipo Pedro Ximénez, con moscateles de Alicante o Navarra, e incluso con un buen cava frío. Como decía Rousseau, el hombre se mueve en la infancia por los dulces y en la madurez por la ambición. Pero en la vejez vuelve a los dulces y, por eso, el roscón no tiene edad y es adecuado para todos.

Los mejores roscones

No es difícil encontrar buenos roscones en estas fechas en todos los rincones de Madrid. Pero existen casas especializadas desde hace mucho tiempo y que ofrecen las máximas garantías de calidad. Es el caso de Mallorca (donde suelen ser especialmente solicitados los rellenos de nata); del Horno de San Onofre o La Santiagueña (ambas de la misma cadena), que hacen un roscón de gran calidad); de la tradicional Casa Mira, especializada en todo tipo de dulces navideños, que elabora con la mejor materia prima; y de La Marina, otro clásico madrileño en repostería invernal, al igual que La Suiza, centenario establecimiento de afamados roscones.

La Epifanía es una fiesta genuinamente española con la que se homenajea a unos míticos personajes que simbolizan la posibilidad de alcanzar nuestros más intimos sueños. Deseamos a todos los lectores que encuentren la “sorpresa” en su roscón, como premonición de una felicidad que ojalá se extienda durante todo el siglo, independientemente de cuando crean que comience.

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